miércoles, 30 de julio de 2008

ELOGIO DE UNA UTOPIA


Elogio de una utopía

A propósito del XVIII Festival internacional de poesía de Medellín


Este es el texto del escritor, poeta y ensayista colombiano José Zuleta, quien dirige la revista de literatura CLAVE.


Primer día:
En la hondonada, a la intemperie, cinco mil personas están frente a sesenta poetas de todos los lugares del mundo. Es tarde y la brisa agita los árboles. Comienza la función y los invitados leen en sus lenguas o dialectos los hallazgos, las dádivas, los otorgados milagros de la poesía.

La clamorosa multitud se estremece, algunas mujeres fugadas por unas horas de las pinturas de Botticelli vienen a traducir la poesía del mundo.

En el cielo una danza de nubes se hace agua, llueve, el auditorio no teme a la lluvia, se sienta en la lluvia, pequeñas sombrillas de colores se abren, los oyentes comparten su pequeño escampado, nadie se retira hasta que el último poeta no ha sido escuchado.

Días de semana:

en el hotel varios jóvenes envían desde la mañana hasta la noche poetas venidos desde los cinco continentes a muchos lugares de la ciudad y de la nación. Hombres construyen jardines de tinta, tulipanes hablan, mujeres resucitan a sus hijos, ciudades se crean en la voz del que camina los versos, palabras en el papel se pliegan y forman aves. La belleza bebe en la belleza, el viento ulula, un hombre bajo los árboles recuerda la arquitectura de un árbol, otros del silencio hacen su música.

Último día:

En la cima de la fiesta cinco mil personas se sientan cinco horas de la última tarde hasta que el último poeta dice su canción, no se fatigan, están seguros y felices del tesoro que llevan a casa.


José Zuleta

martes, 29 de julio de 2008

DISCURSO ACEPTACION PREMIO NAL. POESÍA. REVISTA PROMETEO.2008


Poeta escritor: Fernando Rendón Meriño
Director: Festival Internacional de Poesía de Medellín.
Poetas y escritores: Horacio Benavides y Fernando Linero
Comité Editorial: Revista PROMETEO
Poetas y Escritores: de todos los países, invitados al Festival internacional de poesía de Medellín.
Compañeros y Compañeras presentes.
Señoras y Señores:
Agradezco este premio Nacional de Poesía, que honra mi ejercicio literario, y lo asumo con el blasón encendido de la libertad...
Lo dedico a la juventud colombiana, quien ha regado con su sangre, los surcos dolorosos de esta tierra. Esperando que un día, sobre esos mismos surcos, surja la cosecha de la justicia social, la dignidad y la verdadera libertad.
Estimados poetas:
Ernst Junguer en su famosa obra “LA EMBOSCADURA” expresó: "La imaginación — y con ella el canto — forman parte de la emboscadura. La emboscadura tampoco significa: o bien el viñedo o bien la nave. Significa: la viña y la nave. Es creciente el número de las personas que desean abandonar la nave y entre ellas se cuentan también mentes agudas y espíritus buenos. Pero en el fondo esto equivale a querer desembarcar en alta mar. Hacen entonces su aparición el hambre, el canibalismo y los tiburones, en suma, todos aquellos horrores que se nos han contado de la balsa de la Medusa. De ahí que en todo caso sea aconsejable permanecer a bordo y en cubierta, aunque uno mismo corra el riesgo de volar por los aires junto con la nave".
Y más adelante agrega: "El poeta ayuda al ser humano a encontrar el camino de vuelta a sí mismo".

EN TIEMPOS DE LENGUAJES agotados, en tiempos de significados trastocados sobre la plataforma de los mass media; en tiempos de escrituras bajo cero, palabras cercadas, bocas selladas. Los poetas navegamos sobre la frágil balsa del idioma, inmersa en la tormenta; tratando de rescatar un puñado de palabras primordiales.
Si como poetas habitamos el mundo del lenguaje, del sueño y las imágenes, nos es dado utilizar cualquiera de ellas, antiguas o nuevas, cercanas o lejanas, para expresar el exilio, la duda y el sueño. De una u otra manera cada metáfora llegará al poema del escritor, natural o accidentalmente, pero cargada de significado.
El idioma es la única patria del poeta, ya lo había dicho Neruda y refrendado Octavio Paz y la poesía universal es el único refugio de los poetas de este siglo; todos exiliados de una u otra forma, todos refugiados y en marcha, a la búsqueda de una playa estelar de la utopía, en donde sea posible la palabra renovada. La poesía, nuestro vehiculo y nuestro Maquís. La poesía, nuestra nave y nuestro destino libertario.
El exilio interior es un camino cruzado de idiomas y referentes ocultos; para el escritor, recorrerlo, es trazar una urdimbre de significados, que trata de hacer universales mientras busca señales dentro de las cartografías de todas las culturas. De una u otra forma habitamos linderos comunes: campos y raíces; ramas y frutos, ríos y océanos de nuestra humana condición. La poesía muchas veces surge allí, sobre la marcha, una botella al mar de los idiomas, las ideas y las imágenes. Una balsa que busca llegar a tierra sin brújula y sin estrellas.
Afortunadamente la poesía es nuestra cruz del sur en el lenguaje social y al mismo tiempo, nuestro gabinete de mago en el lenguaje interior. La poesía será por esto la literatura del próximo futuro, sus posibilidades conceptuales, estéticas, visuales, y su universalidad simbólica, la hacen adecuada ya que es un mecanismo de alta graduación evocativa, que utiliza la imagen como un fotógrafo clásico su cámara reflex, enfocando, tratando de encuadrar, midiendo velocidad, obturación y gradación del diafragma, y disparando al centro del lenguaje. Por último, trabajando en el revelado mediante una labor paciente de alquimista, en el cuarto oscuro de la soledad, donde se forjan y fijan esos textos delirantes, angustiosos, humorísticos, líricos y épicos. Esperados con paciencia y lentos tiempos de decantación, sublimación y depuración. Pero luego ella, poesía libre, es toda velocidad, belleza iluminada en lenguaje de aves que se internan sobre un bosque en llamas.
Algunos críticos han querido encasillar a la poesía y enclaustrarla, trazando fronteras virtuales a sus pagos, pero ese aire cimarrón, marinero y explorador de la poesía, la lleva a incursionar en otros medios con fuerza, de tal manera que la literatura que pase a la historia será aquella que contenga la mayor evocación poética, la mayor carga simbólica; es allí en donde el escritor del presente y del futuro se tendrá que aplicar en el trabajo con el idioma, en busca de una poesía nueva, que como los virus inocule el cuento, la novela, y todos los discursos literarios; los transforme; los haga dignos de una nueva vida.
La poesía debe crear TAZ (zonas temporalmente autónomas) para utilizar un término del poeta y norteamericano Peter Lamborn Wilson (seudónimo: Akim Bey). Zonas autónomas en el territorio del lenguaje, liberadas de los discursos de fuerza policíaca impuestos por el régimen de vigilancia, represión y control. Un lenguaje que se ha visto degradado y mancillado por la sociedad del espectáculo. Un lenguaje y una literatura que en algunos casos, ha perdido su referente humano y filosófico, y que ha convertido grandes extensiones de su cuerpo geográfico, en zonas de márketing capitalista, contaminación ambiental y alienación política. El festival internacional de poesía de Medellín, es a su manera, una zona temporalmente autónoma, y nuestra propuesta poética replicará, en canto luminoso, sobre la extensión nerviosa de la patria.

Ahora que vivimos épocas áridas para el campo del arte, que la tierra baldía o yerma de la que hablara T.S. Eliot, se extiende al centro del espíritu humano; (Un mundo en donde fluyen los desplazados bajo la sombra del exilio y se instalan en los arrabales de la muerte y de la guerra). La poesía es un grito fresco que se mantiene electrizado sobre el reino eco del mundo. Una palabra de alerta. Una voz de aliento. Una consigna fraterna.
Es nuestro deber poetas, impedir que nuestro país los frutos de la muerte y de la guerra prosperen.
Es nuestro deber poetas, cantar para poder encontrar de nuevo el espíritu generoso de la tierra y con ella buscar un camino de encuentro renovado; una corriente que nos lleve como los antiguos marineros a buscar las tierras de la fraternidad y la justicia.
Cantemos pues, aun en medio de la barbarie y el laberinto, con nuestros temores, contradicciones y dudas. Que nuestras voces doradas en un rayo de sol, convoquen y fortalezcan el aliento perdido de la tribu.
Vamos con las manos bronceadas y limpias de los pescadores, abiertas a los elementos, el rayo y la tormenta; nuestros poemas serán tan fuertes y flexibles como las maderas de los bosques y tan duros como el acero. Nuestra obra, en comunión de voces: abrirá fronteras; romperá muros de silencio; encenderá corazones.


Muchas Gracias
Omar García Ramírez

domingo, 27 de julio de 2008

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA DE MEDELLIN. UNA CASA, UN PUERTO, UN ARBOL


El festival internacional de poesía se irguió de nuevo como un árbol centenario contra el vendaval del odio y la guerra. Resistió las tempestades de las calumnias y los señalamientos; aguantó de frente las granizadas de la lluvia acida que desde el tinglado del establecimiento se descargaban contra esa madera templada en las estaciones del trópico; de sus hojas vigorosas fueron cayendo poemas que eran leídos a su sombra por las muchachadas de estudiantes y trabajadores, secretarias y oficinistas, jóvenes y viejos; eliminó de su cuerpo las potencias minúsculas de las termitas de la maledicencia y la intriga; de su sabia laborioso brotó la luz de una resina aromática y en su tronco un atanor de poesía iluminó el entorno. Lo humanizó, le dio un poco de aire fresco a la tierra baldía del idioma.

Poetas de los cinco continentes se reunieron en ese festival para encontrar sus voces. Allí se forjó una amistad que intentará perdurar por siempre. Los hombres de la palabra, los últimos dialogantes, solo se reconocen en sus voces declamadas de viva voz frente a la muerte. Muchos de los que allí llegamos por primera vez, nos encontramos con otras voces que se acercaban desde el océano navegando sobre la balsa-Medusa de los idiomas. Creamos un argot y un esperanto, mezcla y mixturas de expresiones de todos los idiomas. Intercambiamos libros, abrazos y levantamos nuestras copas de vino en las noches, en donde la ciudad sitiada giraba hasta las sirenas eléctricas del alba. El mundo tendrá otros referentes, otras fronteras. Los poetas han llegado de nuevo a este pottlach en donde los regalos eran palabras que giraban como palomas luminosas sobre un punto de la aurora. Centellas de fuego que cruzaban los espacios de silencio. Otras obras, se decantaban como un río que iba sedimentando nuestra historia y nuestra condición, dejando viajar nuestros corazones hacia el mar de la utopía.

Un poeta- sacerdote- hermano era necesario.
Necesario en estos tiempos es el poeta Fernando Rendón, patriarca generoso de la poesía colombiana. Poetas árboles danzantes son los que se necesitan en estos tiempos de tormentas. De su guía generosa se ha trazado los derroteros de un festival que hoy por hoy se ha convertido en el más importante del mundo, en una de las ciudades más complejas y contradictorias del mundo. El poeta Rendón aúna a su valor civil, la fuerza de su obra, el peso específico de sus versos labrados en las rocas de las montañas antioqueñas y pintados con las esencias de los elementos de la cordillera. Conocerlo fue despejar dudas, salir de los comentarios malintencionados y las leyendas para entrar en el terreno de los gestos verdaderos. Un poeta de fe inquebrantable, un caballero que ha sabido resistir sin dar un paso atrás todo tipo de afrentas, y de mantener el aplomo y el nivel de su arte poética. En tiempos en donde algunas vacas sagradas se abanican en el harem del sátrapa, y uno que otro intelectualoide de utilería se maquilla en los camerinos de la farsa; en tiempos en donde algunos bienpensantes liberales tratan de mantenerse en la línea dudosa de la contención del idioma para no estropear la levita de los usurpadores; en tiempos en donde los viejos duros e iluminados marihuaneros nadaistas cedieron el paso a los señoritos light que se pavonean dentro de los escenarios de los mass media. Este poeta se levanta como un guerrero sin armas ni ejercito y de viva voz hace estallar su palabra luminosa en medio de una guerra que todo lo opaca y todo lo mancilla. Asume la labor civil del poeta frente al poder, que es la defensa de los que no tienen voz, y no se amilana y no se arruga, por que es de poetas y varones, respaldar con el gesto la idea y con la cara lavada enfrentar a la lluvia y el sol. Poeta que canta desnudo y descalzo frente a su pueblo, y que ofrece a este pueblo lo mejor de la poesía universal. como quien da una bocanada de aire fresco en la boca del moribundo; Prometeo del sur que siembra una estrella en la noche negra y densa de nuestra historia, merece todo nuestro respeto y admiración. Rendón es un poeta necesario, vital e importante, su arte es de Cuestión Radiante, y su alquímia poética transforma en lírica todo lo obsceno, lo grotesco y lo goyesco de las furias de la guerra que danzan sobre el corazón de las metrópolis colombianas. Un poeta como este, –hay que decirlo de una vez por todas–, (no por acudir a la lisonja ni a la palabra hueca) es más necesario que nunca y siempre en cualquier lugar de la historia de esta parcela del genero humano que habitamos y del cual hacemos parte, alguien que haga revivir las esperanzas en una sociedad en donde la dignidad recupere su estatuto humano, renueve el valor en la lucha por ese sueño, y mantenga la templanza en medio de la confusión; Será siempre necesario.

El Festival internacional de poesía de Medellín es tal vez el único escenario colombiano en donde el vasto territorio del lenguaje se vio inundado de un mar de poesía generosa. Medellín, un puerto bullicioso que recibía con las luces encendidas a los viajeros del mar de los idiomas; un mar que venía desde el Asia, desde America, desde África y desde Europa y que traía en sus corrientes a los viajeros y los marineros exiliados del mundo.

Ellos llegaron con una palabra, una metáfora, una oración para salvar al mundo, que de alguna forma es cada uno de nosotros,... somos todos nosotros,
y cantamos.
Y cantamos...Seguiremos cantando hasta que caigan las fronteras del silencio.

viernes, 25 de julio de 2008

EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA DE MEDELLIN Y ALGUNOS POETAS


Este es el primero de los 12 post que me propongo escribir sobre el Festival Internacional de poesía de Medellín. Los iré soltando de la misma manera en que los correos electrónicos van llegando, con esas remembranzas humanas y literarias, que de alguna manera transforman tu trabajo, lo marcan y lo hacen abordar el asunto de la poesía de una manera diferente.

El festival internacional de poesía de Medellín fue un encuentro de voces dispersas, Voces y textos que de alguna forma tendían a encontrarse en una ciudad que como un cáliz verde contuviera el vino luminosos de la poesía. Escritores de muchos países y continentes, cada uno con su propuesta personal vinieron a abrevar en esas fuentes y a escuchar a otros poetas. El descubrimiento es parte importante de este festival. Escritores que uno no conocía, pero que de alguna manera le parecían familiares. Encuentros y coincidencias en los modos, las técnicas y los temas; acercamientos a escritores maduros y con toda la experiencia del mundo, junto a jóvenes con una trayectoria importante, que te descubrían importantes territorios del lenguaje, tratados con una técnica depurada, compleja y un arte de conocimientos profundos, decantados y fraguados a fuego lento en los atanores del idioma.

Gustavo Enrique Ortiz Clavijo es un joven poeta colombiano que hizo presencia en el pasado festival internacional de la poesía de Medellín. Su humor acido y sus comentarios polémicos no pasaron inadvertidos entre los asistentes a este gran evento poético. Vinculado al área de literatura de la Universidad Nacional y con una trayectoria importante en el campo de la poesía. Nos ha dado estos tres poemas (ALGUNOS FIRMADOS CON SEUDÓNIMO) para la publicación en GRIFFOS.


LA POESIA

La poesía es una necesidad semiótica
reza el axioma en el caldero.
Será acaso, la semiótica
una necesidad poética?
quien le toca interpretar
no responde,
se hace lluvia,
antifaz quemado
o un retazo de beso.

La palabra en sus zonas eróticas
es un lapso de hilo
sobre el abismo frutal de la grafía,
lágrimas de dioses
como indicadores de escena
para ser mordidos.
La democracia del signo
es un artículo de voyerismo
que se sacia
en prácticas de doble geografía,
la mentira sobre el espacio
punteado por la verdad
de ese tiempo necesario para un poema
que no alcanza
a ser nota musical.

Rodolfo Garcia L.


LA POESIE

La poésie est une nécessité sémiotique
dite un axiome dans un chaudron.
La sémiotique serait-elle par hasard
une nécessité poétique ?
Celui qui essaie de les interpréter,
n’aura pas de réponse,
il deviendra pluie,
masque enflammé,
fragment de baiser.

Le mot dans ses zones érotiques
est un laps de fil
suspendu sur l'abîme fruitier de la graphie,
des larmes de dieux
qui indiquent
la scène où tu seras mordu.

La démocratie du signe
est un article de voyeurisme
qui se rassasie,
en pratique, d’une double géographie,
de louange mensonger
sur l'espace pointé par la vérité
du temps si nécessaire au poème
qui ne réussit pas
à devenir note de musique.

Traduit en français par Athanase Vantchev de Thracy
Paris, le 16 mai 2008
A t h a n a s e V a n t c h e v d e T h r a c y
38 Boulevard Flandrin75116 Paris
FRANCE


SESIONES DE SOUL

Me gusta callar
para que las palabras no me encuentren
y sepan el ejercicio inútil del poema.
El latigazo de una hoja seca
como una sesión de soul,
la pátina del otoño
sobre mi ojo que escribe.
El rastrillo del tiempo
celebra una febril sombra.

La cabellera llameada de la ciudad
revela el clamor jubilado de los otros,
algunos ángeles caídos,
nautas brujos aquellos,
evangelizadores apócrifos del instante.
Desde este palco panorámico,
propicio para gimnasias de difunto,
dioses y poetas,
avizoro el costillar pétreo del destino.
Las campanas de la catedral
ofician el paso de esa mujer,
blanda Atenea de piel de luna,
quien escancia gotas
de vida y de muerte
sobre la redoma de los anónimos.

La amarga certeza de la caricia
entre sus notas hechizas,
un canto sombrío,
cachorro del deseo,
cubre su despedida.
La ceremonia se abre
como una flor en llamas
gracias a esa mujer:
los cellos invocando hojarascas,
la armónica que toma el pulso
de los que nos sabemos inmortales,
la tintura viva
sobre la lente
para los funerales del beso.

La bandeja de alimentos abandonada,
el sonido apetitoso de la tristeza
sobre las amorosas frutas,
las hojas de vida,
el queso familiar,
las verduras de un pasado,
las cuentas de salud,
el café de la espera,
la salsa agridulce
que bebían mis latidos.
La locura agradable del silencio
mientras vigilo la escena,
mientras los otros silencios
musicalizan la maldita miseria
en que bailan mis soledades.

Los talones lastimados
como dos lagrimones de muerte
cierran el hambre del amanecer.
Los instrumentistas se irán sin paga.
Sesiones de soul
poemas sin retorno
restos de una fiesta.
Inventar un gesto amable
Mientras somos ausencia.


Gustavo Ortiz
Literato por absentia